La estrella fugaz

Hace poco, poco tiempo, tres hermanas miraban todas las noches el cielo estrellado, su papá les había dicho que su prima Lucía era una de esas estrellas. Según fue pasando el tiempo, las niñas se fueron olvidando de mirar la estrella que era su prima, hasta que llegó un día en que casi dejaron de levantar la mirada por la noche.
Una noche de luna nueva, muy, muy oscura un pequeño resplandor cayó del cielo, las niñas se levantaron de su cama para verlo mejor y se dieron cuenta de que era una estrella fugaz. Miraron al cielo y no encontraron la estrella que su papá meses atrás les había señalado. Corriendo fueron a llamarlo para que las ayudara a buscar la estrella fugaz.

Afortunadamente la estrella caía lentamente y les dió tiempo a ver la zona donde se había estrellado. Corrieron y corrieron hasta que encontraron el agujero que había hecho la estrella al chocar. El papá agarró la pequeña estrella que ya casi no brillaba y les explicó a las tres niñas que había dejado de lucir porque ya nadie la recordaba. Abrazaron con fuerza la estrella con lágrimas en los ojos y ésta comenzó a brillar con fuerza y ascender para reunirse con el resto de constelaciones y estrellas.

A partir de entonces, no hay noche en que las tres hermanas no se reúnan y miren a la estrella más brillante del firmamento.

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