Las tres vocales

En el reino de las letras tres princesas vocales gobiernan, la A, la E y la I. Su padre, el rey de las consonantes las ayuda complementándolas. Juntos hacen las palabras con las que los súbditos de comunican. Forman los nombres que tienen las tres princesas: Alba, Elsa y Sara, también forman el nombre del rey de las consonantes: Íscar. Y no sólo eso, forman miles de palabras: casa, mesa, amar, vivir y otras muchas más.

Un día, el rey se dió cuenta de que había un problema, se estaban agotando las palabras y necesitaban más vocales para formar nuevas. Así que fue a ver a sus tres hijas y les planteó el problema. Las tres vocales tras mucho pensar, pensar y pensar se dieron cuenta de que había una solución muy sencilla: el rey tendría que casarse y tener un hijo, sería la vocal O. El rey fue a buscar a la otra reina de las vocales llamada Virginia, la cual siempre le había hecho tilín y le propuso matrimonio. La reina por supuesto aceptó, se casaron y pronto se quedó embarazada. Estaban muy contentos, pronto nacería O y los súbditos podrían formar nuevas palabras.

Llegó el día del parto, fue algo complicado ya que O, como su propio nombre indica era muy redondo y le costó salir. Cuando salió y vió a su papá el rey Íscar, su primera palabra fue Óscar, así que el rey decidió cambiarse su nombre. A partir de entonces lo conocerían por el rey de las consonantes Óscar. Pero cuando pensaban que el parto había terminado, se dieron cuenta de que… ¡había algo más! ¡La reina tenía mellizos! Y claro, tenían que darle un nombre al quinto hermanito de las tres princesas. Rápidamente el rey se le ocurrió llamarlo U, para de esta forma poder formar palabras tales como cucurucho.

A partir de ese momento el rey y la reina, las 3 princesas y los 2 príncipes pudieron formar muchas, muchas, muchas palabras.

De vez en cuando iban a ver a sus vecinos, unos que hablaban de forma muy extraña y que tenían los ojos rasgados y eran de color algo amarillo, nunca consiguieron entenderse porque ellos no tenían vocales… pero eso es otra historia.

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