Las tres gatitas

Érase una vez una gatera, érase una vez tres gatitas que vivían en esa gatera, érase una vez un papá gato que vivía con las tres gatitas en la gatera.

Las tres gatitas eran muy felices con su papá gato, no tenían preocupaciones, se pasaban el día jugando con ovillos de lana, esperando las visitas de la gatita tía Mely y del amigo Felipe.

Un día que parecía totalmente normal llegó el gato Felipe muy asustado, había visto entrar en la selva a la tía Mely y todavía no había vuelto. Se lo contó al papá y a las tres gatitas y todos juntos trazaron un plan, irían a la selva por el mismo camino que la tía Mely y la encontrarían.

Se internaron en la selva y allí encontraron un tigre mucho más grande que ellos. El tigre les dijo:

  • ¡Os comeré!

Las gatitas que eran unas gatitas muy listas le dijeron:

  • No deberías comernos, somo felinos como tú y los felinos tenemos que estar unidos

Ante tan inteligente argumento, el tigre no pudo hacer otra cosa que contestarles:

  • Tenéis razón, eso mismo me dijo el otro día una gatita que pasó por aquí paseando

El papá, Felipe y las tres gatitas le preguntaron por dónde se había ido la gatita y se fueron en esa dirección a buscar a su tía. Tras seguir por el sendero buscando a Mely se encontraron con un León inmenso. El león al verles les dijo:

  • ¡Os comeré!

A lo que las gatitas contestaron:

  • No deberías comernos, somos animales carnívoros como tú y los carnívoros no se comen unos a otros.

Ante tan inteligente argumento, el león no pudo hacer otra cosa que contestarles lo mismo que les había dicho el tigre anteriormente:

  • Tenéis razón, eso mismo me dijo el otro día una gatita que pasó por aquí paseando

Volvieron a preguntar por dónde se había ido la gatita y siguieron las indicaciones del león internándose aún más en la selva

Estaban llegando al centro de la selva cuando llegaron a un claro en donde encontraron una serpiente muy muy grande que tenía rodeada a la pobre tía Mely.

Las tres gatitas, como eran muy listas, tuvieron una genial idea: El papá y Felipe rugirían como un león y ellas tres como un tigre. Así lo hicieron, los rugidos fueron tan, tan, tan grandes que la serpiente se asustó y dejó libre a la tía Mely.

Una vez rescatada la tía, los cinco volvieron a su casa, no sin antes invitar al león y al tigre a tomarse unas magdalenas en la gatera. Como el león y el tigre eran tan grandes y no cabían en la gatera tuvieron que tomarse las magdalenas en el jardín. León, tigre y gatos se hicieron amigos para siempre a pesar de sus diferencias.

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