La princesa mágica

Erase una vez una princesa llamada Alba. Vivía sola con su padre en un castillo inmenso, tan inmenso que sentía sola. Alba era una princesa con unas coletas muy especiales, cada vez que las agitaba podía pedir un deseo que instantáneamente se le cumplía.

Un día, Alba estaba muy aburrida y se le ocurrió agitar sus coletas y pedir tener una hermana. De esta forma, apareció Elsa, la que sería (de momento) la hermana pequeña. El papá feliz, la cogió en brazos y le dio un biberón, se lo tomó muy rápido porque Elsa era muy tragona. Pasó el tiempo y Alba seguía sintiendose sola en un castillo tan grande, así que decidió volver a agitar las coletas y pedir otra hermana, con este deseo apareció Sara. Ahora Elsa sería la hermana mediana y Sara la pequeña. Sara era un poco bichillo pero todos la querían con locura.

Una noche las tres princesas estaban aburridas en la cama y le pidieron un cuento al papá y el papá les contó uno que comenzaba así:
Erase una vez una princesa llamada Alba. Vivía con su padre en un castillo inmenso, tan inmenso que sentía sola. Alba era una princesa con unas coletas muy especiales, cada vez que las agitaba podía pedir un deseo que instantáneamente se le cumplía…

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